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domingo, 20 de noviembre de 2016

PORQUÉ EL RÍO GUADALMEDINA NO TIENE AGUA










El problema de la ordenación del Río Guadalmedina no se puede centrar ni en el simple ajardinamiento de su cauce, ni tampoco en operaciones de embovedado que le hagan perder su naturaleza. En todo caso, la principal cuestión será redescubrir su “imagen oculta” rescatando las riberas del río como espacios de transición con la ciudad. La urbanidad del río deberá pues pasar por el reconocimiento de su realidad geográfica y la redefinición de sus espacios de ribera.
La “barrera” no es el río, sino muy por el contrario sus actuales muros de encauzamiento. El muro es el elemento perturbador de la permeabilidad urbana. Anular el efecto “cajón” que provocan los muros perimetrales del río supone el principio de la solución para la ordenación del cauce recuperando sus riberas. El muro provoca un espacio inútil de cauce artificial que no tiene solución ni con su ajardinamiento (por su difícil acceso al uso ciudadano y falta de continuidad urbana), ni por su embovedado (por los graves problemas de mantenimiento y desaparición de su “huella histórica”). Anular los muros del río, es el principio de la recuperación de sus riberas, de su integración, de su permeabilidad con la ciudad y de la transparencia paisajística "ciuda-rio"
Todo ello pasa por una nueva manera de gestionar el embalse del Limonero, que nunca fué concebido como una “presa” sino, muy por el contrario, como un “embalse regulador”. Por tanto, controlar la regulación del embalse es el principio de la urbanidad del cauce del río. Intentar concebir el embalse como una presa sería mantener un peligro constante sobre la ciudad, ó tratar de utilizarla como cabecera para operaciones de trasvase sería un grave error, ya que no fue proyectada para tal función, con el objetivo de no provocar nunca ningún riesgo para la ciudad. Gestionar el embalse como “regulación” y no como “acumulación” es la solución para lograr mayor relación ciudad- río, mayor identificación descubriendo las riberas del río, mayor capacidad de “hacer ciudad”.
El objetivo principal de la propuesta es integrar y fundir el río con la ciudad. Evitar el actual “foseado” que generan los muros del cauce y recuperar la urbanidad del río, serían las principales directrices para alcanzar los objetivos. Todo ello pasa por recuperar las riberas como espacios comunitarios para la ciudad, ofreciendo a la ciudadanía unos beneficios sociales de muy largo alcance. El río debe convertirse en espacio de consenso colectivo, al más importante y potente espacio público de la ciudad. En este sentido, se plantea una atractiva propuesta viaria a escala global en donde se valora la peatonalización de los márgenes del río mediante adecuados pasillos subterráneos y potenciación del transporte público con tecnologías eléctricas de bajo consumo.


Se trata de plantear una propuesta posibilista en cuanto a garantizar la fácil ejecución de la misma y la realidad de su puesta en marcha. La posibilidad de intervenir en diferentes fases del río, a modo de actuaciones independientes y conectadas dentro de un proyecto global, facilita la realización en el tiempo según las diferentes demandas de la ciudad. Este planteamiento evita los excesivos plazos y costos que conllevaría una operación de trasvases, ó embovedados, centrándonos principalmente en la gestión del embalse y en las operaciones muy controladas de la urbanidad del río que aquí se plantea de manera faseada en el tiempo y en los costos.
Publicado por Sergio 6.B

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